Autor: Luisfer
Se necesitaba a alguien que fuera particularmente cuerdo y racional; algún caballero conocido
por su valor y osadía. Naturalmente también tenía que ser listo, además de orador brillante, y
sobre todo tenía que ser terriblemente apuesto.
Todo esto reducía drásticamente el campo de posibilidades. De hecho, tan sólo un candidato
cumplía con todos los requisitos, así que acepté con mi habitual gracia y encanto.
Y puede que no sepa que quiero ser.
¿Para bien o para mal?
25 Cosas que no me gustan.