Irrelevante y efímera disertación sobre que los aviones vuelan por algún tipo de magia.

Los aviones vuelan porque contrarrestan la gravedad. Algo inútilmente evidente para cualquier adulto. ¿Qué respondería un niño si le preguntamos por qué vuelan los aviones? Supongo que si le abandonamos a sus propios conocimientos tarde o temprano se resignaría decir que vuelan por arte de magia. ¿Y si le preguntamos a un sabio griego sobre la gravedad? Pues si se me permite la licencia poética y se me perdona el anacronismo nos podría relatar el siguiente mito:

“Zeus y Gaia tuvieron un hijo llamado Gravedad y una hija llamada Manes. Gravedad estaba profundamente enamorado de la esposa de Zeus, Hera. Tal era así que a espaldas de su padre él buscaba raptar a Hera, pero un dia bebiendo con Baco a Gravedad se le escapo sus intenciones y Baco fue a reírse de Zeus ya que su propio hijo pretendía raptar a su mujer. Zeus enfadado le condeno a trabajar en el Tártaro como Topos Kidemóna, y desde entonces su castigo consistía en atraer con cadenas mágicas e invisibles todos los objetos hacia el centro del Hades.”

Qué pasaría si os dijese que las tres respuestas, a dia de hoy, son igualmente válidas. O bueno, siendo más preciso, igualmente invalidas. Tal es la vaguedad del termino gravedad. Pero permitidme contaros un mito más:

“Existe un mundo invisible e indemostrable habitado por pequeñas cuerdas a las que llamaremos cariñosamente bosones y taquiones. Estas felices cuerdas suelen estar unidas por sus extremos a unas superficies ondulantes que son imaginables. Pues entre esas cuerdas hay unas elegidas que forman pequeños anillos encerrando en su interior a las otras cuerdas. Como las cuerdas que unen un ramo de margaritas o como un coletero encierra el pelo de una mujer. Pues bien, estas últimas son los que causan la gravedad.”

El mito que acabo de narrar, pese a ser una interpretación libre y algo simplista, suele ser llamado teoría de las supercuerdas por los físicos teóricos. Y el único motivo para creer más en el segundo mito que en el primero es que estadística-mente es mas probable que existan esos coleteros cuánticos a que haya un pobre joven condenado a traer hacia si todos los objetos del universo.

Veo profundamente irónico que de cierta forma se pueda afirmar que la única diferencia entre un niño y un ingeniero aeroespacial es que uno hace aviones de papel y otro los hace de aluminio o titanio. Ya que ambos, ante la pregunta de cual es la causa ultima que permite a los aviones volar no tienen una respuesta.

Actualmente el gravitón, la partícula que posibilita la gravedad, esta mas cercana a los dragones, unicornios y centauros que a los protones, electrones y neutrinos. La vaguedad que envuelve a la gravedad como físico me humilla, pero como niño me ilusiona. Porque mientras siga habiendo cosas inexplicables, mientras los aviones sigan volando por ‘algún’ tipo de magia, mientras exista la vaguedad, la humanidad nunca se aburrirá.

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