Oz

¿Y si la mejor historia de amor jamás contada fuera un cuento? ¿Y si un camino de baldosas amarillas fuese el mejor símil sobre el amor? ¿Si la persona que mejor escribió sobre la historia entre un hombre y una mujer es recordado como un escritor de cuentos para niños? ¿Y si solo son las paranoias de un hombre enamorado?

Y el cuento comienza, ella conoce a él. Y es cuando Dorothy cae en Oz, sin saber porqué y sin quererlo. Pero allí está en ese país, con dudas y sin saber quién es. Solo con la fría intención de recorrer ese camino con el fin de encontrar respuestas a las preguntas que desde niña había tenido claras, pero ahora no.

Y él conoce a ella. Y es cuando todo sale mal, su voz se quiebra. Su mente se queda en blanco y no es capaz de pensar en nada. Y Dorothy ayuda a bajar al espantapájaros de aquel palo, y le muestra que no todo es espantar cuervos. Y le dice que sus planes iniciales no son malos, pero ella le propone unos mejores. Y él, con una sonrisa y mirando al suelo intentará conseguir ese cerebro, con la única intención de dar respuesta a todas las preguntas de aquella chica de mirada soñadora. De ser capaz de que los versos fluyan, porque cree que es la única manera de estar a su altura y de escribir sobre su figura.

Y él tiene miedo, miedo porque esto no es la primera vez que le pasa. Miedo de que una vez más todo salga más. Y es cuando Dorothy engrasa cada junta de aquel hombre de hojalata que lo habían tenido inmóvil. Sin miedo a mancharse las manos de aceite. Pues sabe que antes, ese ser, era un leñador pero que un bruja un día le hechizo. Y lo único que busca es recuperar su corazón, comprender que no solo bombea sangre. Volver a sentir es lo único que se oye cada vez que su torpe andar produce un metálico chasquido.

Y a él todo le supera, quiere abandonar. Se vence en la idea de no ser capaz de estar a la altura. De que el “no” se halle al final de aquel camino amarillo. Pero Dorothy brinda un último aliento a aquel pobre león en el que su único pecado es la conformidad de creerse inferior. Pero ante la confianza de esa chica pedirá al mago la valentía. Pues no todas las batallas están libradas ni todas las opciones quemadas.

Y serán estos tres aliados los que protejan a la muchacha hasta el mago de Oz, salvándola de las brujas de los puntos cardinales. Y recordándola que no está sola y que el norte no es más que un posible camino, pero no el unico. Puede que él, bueno ellos, les falte cerebro, corazón y valor. Pero tienen claro que, por ella, lo quieren conseguir.

Y llegan al final del camino, y piden sus deseos al mago. Y les muestra que no es falta de respuestas, inteligencia, sentimiento o coraje. Si no impaciencia de un futuro que aún no ha llegado y el deseo de ser alguien aún no son, pero no implica que no lo serán.

Y es cuando ella recuerda quien es, y él sabe por qué quiere estar a su lado, se da cuenta de que la lleva amando todo el camino y que el tener miedo no es malo y que sin él no valdría de nada el valor.

Y bueno la historia acaba como deberían acabar todas las historias con unos tacones en la mano, la sensación de no tener claro que ha ocurrido y la promesa de seguir soñando.

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3 comentarios en “Oz

  1. Qué genial reflexión!! Siempre fui fan de esta historia, y ahora viéndola desde otra perspectiva, es aún mejor! Muchas gracias y saludos 🙂

  2. Y es cuando ella recuerda quien es, y él sabe por qué quiere estar a su lado, se da cuenta de que la lleva amando todo el camino y que el tener miedo no es malo y que sin él no valdría de nada el valor…Divinoooo

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