Impotencia.

Todavía recuerdo el funeral de mi padre, era pequeño pero nunca olvidaré esa iglesia, esa cuesta que subía hasta la entrada. No sabría decir cuánta gente fue, ni si fueron muchos o pocos objetivamente hablando. Lo que si se es que para mí, fueron  muchos. Había gente a la que no conocía, gente que me sonaban y un pequeño grupo de personas que sabía quiénes eran, entre ellas mi madre y mi tía. El resto llenaba la iglesia, ocupaban espacio y para mi mente de niño, no entendía qué hacían ahí, no podía mejorar como me sentía o consolar a mi madre. ¿Qué sentido tenía que fueran aquel pueblo perdido en el pirineo cántabro, y sentir esa impotencia de no poder hacer nada?

Con 17 años falleció la tutora de mi segundo de bachillerato, como es lógico fuimos a la misa en su honor en el polideportivo aquella tarde de las semanas anteriores a PAU. Flores, discursos que arrancaban lágrimas y una vez más gente, mucha gente, yo uno de ellos. No podía hacer nada, no podíamos hacer nada. Solo sentir una gran impotencia.

Hace unos meses falleció una chica de Valladolid, en su colegio realizaron la misa en su honor, volví a sentir lo mismo. Gente mirando a una desolada familia, gente que no conocía casi a la chica. Pero ahí estaban. Siendo tremendamente impotentes.

Con 21 años, por fin lo he comprendido, puede mirar aquel entierro de mi Padre y entender que hacía la gente allí, sin poder hacer nada. Y es que creían que tienen que estar allí, en el caso de que fueran necesarios. ¿En que podrían ayudar? No lo saben y por eso están ahí. Aunque una sola de esas personas pudiera ayudar, el viaje de todas, el haber estado en aquel momento, habría merecido la pena.

He recordado lo que me dijo mi Padrino aquel día mientras me regalaba una medalla con mi nombre.”Nunca olvides de dónde vienes, ni que puedes estar orgulloso de tu padre”. No recuerdo ningún otro mensaje de apoyo que me sirviera, ni otro “te acompaño en el sentimiento” que me aliviara el dolor, ninguna sonrisa reconfortante o alguna lagrima de ayuda. Solo recuerdo a mi padrino agachado diciéndome eso, y solo por eso, mereció la pena que fuera tanta gente aquella tarde.

Anuncios

Un comentario en “Impotencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s