¿Importa el verdugo?

    ¿En qué piensa el verdugo cuando degolla a un hombre? Qué lleva a armar su mano con un cuchillo y segar la vida a otra persona. 

Esa mano aprieta mango, el filo brilla ante los últimos rayos del sol. Tus músculos no tiemblan, la sangre hace mate el filo, tus nudillos se pinta de rojo y el color resbala hasta el codo. Sientes los últimos latidos de ese hombre, que se enmudecen como un eco. El cuerpo que se mantenía de rodillas sujeto por su fe y sus ideales, se debilita. Sus ojos muestran vacío, en ellos, vidriosos, se lee que no pedían ni clemencia, ni perdón, ni misericordia. Injusticia: es lo único que manifestaban. La muerte es el precio que se firma limpiando el cuchillo en la ropa del infiel.


Pero qué pasa si el cuchillo no lo coge un hombre. Qué pasa si el filo no corta carne si no desgarra tela, si la sangre se materializa en algodón blanco. Si lo que se siega no es una vida si no la humanidad de una persona. Qué pasa si el que agarra el mago no es un militar con órdenes, un revolucionario con ideales o un mártir de fe. Qué pasa cuando el que degolla es un niño, la victima un oso de peluche y un lamento rasga el aire… ¡Alá es grande!


Pues que quien suelta el cuclillo no se le pueda llamar niño o hombre.


    Aquí podéis ver el vídeo de como el niño decapita a su oso de peluche.

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2 comentarios en “¿Importa el verdugo?

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