No es el momento perfecto, ¿Y que?

 Siempre hay algo que quieres hacer, algún sueño que realizar, un paso que dar, que posponemos porque pensamos que no es el momento perfecto.
   Realizaré este viaje cuando acabe los estudios, cambiaré de este asqueroso trabajo cuando tenga más dinero ahorrado, daré pasos cuando la conozca más, en este tipo de cosas es mejor tomárselo con calma, y un largo etcétera. Cuando acabes los estudios a lo mejor ya no puedes hacer ese viaje porque estás trabajando, nunca vas a tener el suficiente dinero ahorrado para cambiara seguro de trabajo, a lo mejor cuando te decidas, ella ya se ha cansado de esperar, el tiempo se acaba.
   Hay trenes que solo pasan una vez en la vida, y que perdemos por darnos como respuesta ese eterno luego, mas tarde… Y que nos auto convencemos de que no es el momento, ella no es para mí, ese trabajo me encantaría si no es porque es en otro país, si no estuviera en esto o en lo otro. Nos damos escusas para calmar es voz. Lo pero no es desaprovechar la oportunidad, si no la dura incógnita que nos repetiremos una y otra vez: ¿Que hubiera pasado si hubiera cogido ese tren?

   Es duro ese momento en el que te levantas y te das cuanta que ya es demasiado tarde, y te prometes que el próximo tren lo cojees, pero llegado el momento lo vuelves a dejar marchar. Nos da miedo, pero hay que fiarse, porque todo va a salir bien y sin no ha salido bien, es porque no es el final. Como escribió el famoso escalador escocés W. H. Murray al final de su libro The Scottish Himalayan Expedition:
   “Hasta que uno se compromete existe la duda, la posibilidad de retroceder. En lo que respecta a todos los actos de iniciativa (y creación), existe una verdad elemental cuya ignorancia mata innumerables ideas y espléndidos planes: que en el momento en que uno se compromete de verdad, la providencia también lo hace. Ocurren todo tipo de cosas para ayudarnos que de otra manera no hubiesen ocurrido. Un torrente de eventos se origina de la decisión, atrayendo en nuestra dirección incidentes imprevistos, encuentros y asistencia material que ningún jamás podríamos haber imaginado. Cualquier cosa que puedas hacer o pienses que puedes hacer, empiézala. La audacia tiene genio, poder y magia. Empiézala ahora.”






   La próxima vez que pienses “no es el momento”, que te de pereza hacer esa maleta para subir al tren, que lo tengas todo en contra, que no veas donde estés saltando, cuando no tengas asegurado nada, entonces tendrás el mejor indicativo de que si es el momento. Es el ahora escribe el futuro. Porque aunque planifiquemos el futuro, lo único que podemos cambiar es el presente.
   A por cierto, nunca seas realista, nadie que lo fue tuvo éxito.

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